"Qué esperanzas": Revelaciones de la Traducción

"qué esperanzas.1. loc. interj. Cuba, Méx. y Ven. U. para indicar la improbabilidad de que se logre o suceda algo." [Real Academia Espñola]

El otro día vimos en video Patagonia (dir. Marc Evans, Gales, Reino Unido, 2010). La película es la historia de dos viajes simultáneos y dos búsquedas distintas. Funciona como un cuidadoso documento ficticio de las similitudes y diferencias que hermanan a Gales con la Argentina, y de paso a la cultura británica con la cultura latinoamericana (asumiendo por supuesto las grandes variaciones dentro de cada una). No escribiré aquí una reseña de la película, ni intentaré resumir el argumento. Me interesa sólo apuntar cómo el filme sirve para dar pie a una reflexión sobre la traducción (cultural y lingüística) en relación con el viaje, la emigración, el exilio, la búsqueda y el destino.

La pista sonora tiene un rol narrativo muy importante dentro de la cinta, representando la diversidad cultural y lingüística tanto de Latino América como del Reino Unido. Es sin embargo hasta el final, durante los créditos, que el filme nos golpea con un mensaje final (sin duda involuntario) que revela más concretamente las diferencias que ya ambas historias dentro del filme (un viaje de Gales a la Argentina; un viaje de la Argentina a Gales) venían dibujando de modo emotivo y no poco trágico (como un tango, pero también como un track electrónico en una noche de fin de semana típica de antro británico). Se trata de la versión en castellano de “Hope There’s Someone" (original de Antony & the Johnsons) aquí interpretada por Duffy, la cantante británica que interpreta el papel de Sissy. ¿Cómo es que este aparentemente inocuo cover podría revelar algo sobre las diferencias entre las culturas británicas y latinoamericanas?

En el contexto de la película, el viaje de de la pareja galesa a la Argentina está definida por el sentido de la responsabilidad (el trabajo), pero también por el shock cultural (negativo en él; positivo en ella) ante la sensual libertad ofrecida por la cultura y el paisaje de la Patagonia. El viaje de los argentinos (un muchacho adolescente y una mujer anciana, diabética, perdiendo la vista) está definida por la improvisación, la decisión de último minuto, la intuición y la nostalgia.

Mientras que el viaje de los galeses está definido por el deseo (no sólo sexual, sino también por establecerse, por el matrimonio, por tomar decisiones), el viaje de los argentinos está definido por la esperanza, literalmente una esperanza ciega, sin datos duros más que una borrosa fotografía del pasado. (El galés va a la Argentina a tomar fotos, fotos nuevas, del presente, para el futuro; la argentina va a Gales con la fotografía de fantasmas como único mapa).

Así, cuando Duffy canta, en español, esta canción originalmente escrita en inglés, es notable que canta “desearía que…” (y no “espero que…”), allí donde la original dice “hope…”

¿Cuáles son, para ambas culturas y lenguas, las diferencias entre la esperanza y el deseo?

Aunque sí, el verbo to hope se usa también para expresar el deseo que algo suceda, en el imaginario latinoamericano “hope” es inevitablemente entendido como relacionado con la esperanza, más que con el deseo. Mientras que el deseo se refiere a una voluntad de poder (alguien desea algo; ése algo satisfacerá al sujeto), la esperanza generalmente se relaciona con la plegaria, con el poder no individual del sujeto, sino del Otro radicalmente otro, el poder divino, lo que está fuera de nuestro control. El deseo (humano, carnal, egoísta) es apócrifo; la esperanza (religiosa, espiritual, humilde) es divina.

Cuando Duffy canta, con un notorio acento, en lengua extranjera para ella pero materna para nosotros, que “desearía…” subraya para uno el abismo entre el deseo (anglo-sajón) y la esperanza (latina). La diferencia tiene que ver con dos maneras diferentes de ver el mundo: la primera asume que el individuo puede desear (y obtener), y que muchas veces el obtener depende de nadie más que del individuo. (Cuando el galés se da cuenta que si no hace algo al respecto perderá a la mujer que ama, pide al conductor del autobús que se detenga y se baja en medio de la nada para buscarla, y reencontrarla). La segunda evoca siempre un grado de imposibilidad, de un más allá de uno, donde los resultados son consecuencia de poderes externos, no del individuo. (Ver usos en el Diccionario de la Real Academia Española).

Mientras que el filme sugiere que la pareja galesa termina reafirmando su propio destino; la mujer argentina se encuentra con que el mundo que buscaba (como lo sospechaba) ya no existe. El joven argentino, con el futuro todavía abierto para él, y habiendo probado el amor de una chica galesa (Sissy), vuelve a la Argentina, a casa, no sin inconmensurables dosis de melancólica nostalgia. Mientras que en el caso de la pareja galesa (tradicional en todo sentido: joven, bella, clase media, sin obstáculos) hay la sensación que al final fueron capaces de decidir su propio destino, mi percepción del viaje de la inusual pereja argentina (vecinos, hombre adolescente y mujer vieja, sin dirección ni plan claro) en cambio, es que termina definida por la resignación y la muerte. (Quizá soy injusto, porque desde otra óptica también es cierto que la mujer argentina cumplió al final su deseo, y tomó las medidas necesarias para lograrlas).

Cuando se vive entre dos realidades lingüísticas y por lo tanto culturales, es para mí inevitable no notar cómo la traducción revela espacios de indeterminación casi inexplicables. Es en el “sí-es-eso-pero-no” de la traducción que comenzamos a notar los paradigmas que nos pueden haber definido (o no) como individuos y como pueblos.

Desear y esperar, el deseo y la esperanza se pueden decir quizá con la misma palabra, pero no son lo mismo y tienen consecuencias reales my concretas. Quien desea busca la satisfacción del objetivo; quien espera celebrará si el milagro se cumple, pero levantará los hombros, y caminará silvando, si nada pasa nunca.

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IMPACT 7: Intersections & Counterpoints will focus on the multiple identity of the print, exploring the cross-disciplinary nature of printmedia internationally and in the context of the Asia-Pacific region. Printmedia will be explored as a heterogeneous, diverse and all pervading aspect of contemporary culture. Often located at the intersections of disciplines and media, it is also a powerful political vehicle, generating discourse and debate by virtue of its wide dissemination and ability to offer counterpoints to the norm.

In other words: this sounds awesome. 

From the British Film Institute's web site: “Alice in Wonderland (1903), the first-ever film version of Lewis Carroll’s tale, has recently been restored by the BFI National Archive and premiered at a celebration of the history of the classic story at the British Library.” Obviously, the original film is silent. The music, according to the BFI, is ’Jill in the Box’ composed and performed by Wendy Hiscocks. There’s no mention of it —or I could not find it— on her own web site, though. I wonder how one can get hold of that recording…

YouTube link:

Alice in Wonderland (1903) (via BFIfilms)

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